MotoGP 2025. Fabrizio Porrozzi, ¡el tío fotógrafo que no quiere que le llamen tío! [VÍDEO]

MotoGP 2025. Fabrizio Porrozzi, ¡el tío fotógrafo que no quiere que le llamen tío! [VÍDEO]
Lleva 45 años siguiendo MotoGP y ha tomado fotos históricas: una entrevista llena de joyas para los aficionados.
Noviembre 13 2025

FAbrizio Porrozzi, apodado "Tío" por una broma de su sobrino Federico, ha fotografiado el Campeonato Mundial de MotoGP durante más de 40 años. Comenzó en Vallelunga acompañando a su hermano periodista, pasando de fotografías ingenuas con una cámara réflex a la fotografía profesional en 1980.

El siguió 500 cc, MotoGP, Superbike, trial, rallies africanos; única falta: la TT a la Isla de Man, lo cual quiere hacer en un plazo de dos años.

Él vivió la transición de lo analógico a lo digital.Con rollos de 36 exposiciones (máximo 180 fotos por competición) seleccionaba 2-3 intentos por toma; luego, desde 1999, adoptó escáneres digitales portátiles Nikon y transmisiones a través de acoplador acústico (20-25 min/foto de 300 KB).

Costos telefónicos exorbitantes (19 millones de liras por 5 fotos de Japón) colapsó con CompuServe a 100 dólares/año. Colaboró 12 años con Gigi Soldano, otra figura histórica en el paddock.

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Ddurante el Covid ha digitalizó sus archivos.

Desde 1980 lo ha visto todo: las dos mitades, la llegada de lo digital, las expediciones africanas. Con la cámara analógica tomó cinco rollos de 36 exposiciones. Y pensaba en cada clic; hoy produce miles de imágenes cada fin de semana. Recordaba los días en que las fotos se enviaban por módem acústico, veinte minutos para un archivo de 300 KB y facturas de 19 millones de liras. 1999 era entre los primeros para pasar a digital, intuyendo su potencial.

Él trabajaba con Ducati durante 25 años, con Pirelli, y en sociedad durante más de una década con Gigi Soldano. Vivía cerca La época dorada de Valentino Rossi y la más compleja de Max Biaggifotografiar la velocidad como un gesto, no como una imagen borrosa.

Entre los recuerdos más vívidosTroy Bayliss, un verdadero amigo, y el campeonato mundial que ganó en Imola con Biaggi. Admitió haber tenido un par de sustos, como en Brno, cuando una moto lo adelantó a escasos centímetros. Le encantan dos circuitos: Laguna Seca y Phillip Island, «donde el mar y el viento marcan la diferencia». Durante la pandemia, redescubrió su archivo y el valor del tiempo. «Este trabajo», dijo, «solo se puede hacer durante un tiempo si uno se divierte. De lo contrario, es imposible».